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La propuesta se basa en dos aspectos fundamentales:

Aprovechar la geometría y condicionantes del solar para definir su forma de modo personal y coherente e investigar las posibilidades de relación y los modos de vida de dos generaciones discontinuas.

Este emplazamiento se inserta en la trama del ensanche, con su forma clara y ordenada de manzanas. El Camí de Valencia crea una interferencia que la propuesta capta como algo positivo, capaz de aportar complejidad a los espacios que el proyecto genera. Los espacios exteriores ensanchan el camí de Valencia sin distorsionar su trazado al mantener las aristas construidas y parcialmente los frentes de fachada.

La unidad base de estudio son dos viviendas (una destinada a gente joven y otra a gente mayor) que se implican en su configuración, complementándose los distintos modos de vida, (las mismas funciones con distintos matices).

El resultado son dos espacios únicos capaces de ser eficientemente compartidos para adaptarse tanto a las actividades diarias como a las situaciones espaciales. Las viviendas comparten el patio de acceso, con la intención de provocar relaciones entre los usuarios.

AUTORES
Antonio Gallud, Juan Ignacio Fuster